Runa de color rojo. El símbolo indica la perfecta armonía de dos partes. Representa el equilibrio que debemos guardar en nuestras relaciones personales, con los elementos del planeta y con el universo. Nos ayuda a trabajar con nuestra autoestima y con el amor que debemos profesarnos a nosotros mismos. El alcance sanador de este amuleto es ilimitado, ya que permite transformar programaciones equivocadas respecto al amor de pareja y el universal, permite que la fuerza del amor, la mas importante del universo, guíe nuestros pensamientos, emociones y acciones. Usarla significa asumir el reto de pasar del miedo al amor. Derribar las barreras que hemos creado para protegernos, pero dentro las cuales hemos quedado prisioneros. Mágicamente nos damos cuenta como por el solo hecho de haber nacido, tenemos derecho de amar y ser amados. Lo que es común para todos los seres que habitan nuestro hogar, que es nuestro planeta.
Este amuleto puede usarse sobre el corazón, para sanar el dolor y el resentimiento y dejar espacio al amor. Puede colocarse en el lugar que permita que sea lo primero que veamos al despertar. Puede encenderse una vela con el amuleto rúnico diariamente por 15 minutos, haciendo una visualización del amor que nos profesamos a nosotros mismos y afirmando que la historia de amor mas importante, es la que tenemos con nosotros mismos.
Debemos recordar que el acto de rendición mas grande del ser humano, es cuando nos amamos a nosotros mismos, ya que si lo hacemos, cómo no amar a los demás.
Para ayudarse a profundizar sobre su capacidad de amar, hágase las siguientes preguntas:
¿ Es Ud. capaz de ser abierto y sincero acerca de sus sentimientos respecto a otra persona? ¿Cuánto amor siente por usted mismo? ¿Puede experimentar amor por sí mismo cuando se siente infeliz o solo? ¿Es capaz de mantener un compromiso incluso en tiempos difíciles? ¿Puede mantenerse lo suficientemente desapegado para permitir que las personas que ama sean ellas mismas? ¿Puede amar a alguien tal como es, sin forzarlo a que cambie por usted? ¿Puede amarse lo suficiente para ser como es, en una relación? Estas cuestiones están destinadas a ofrecerle luz sobre su propia capacidad de amar y de ser amado. No pretenden ser una prueba con respuestas correctas o incorrectas, pueden ser una guía que le permita reflexionar sobre el amor en su vida.
Para dar vitalidad a su capacidad de amar se recomienda que usando siempre su amuleto rúnico, realice las siguientes actividades:
Jugar con un niño o una mascota Visitar un bello jardín Caminar junto al mar Reír con una película de humor Llevar adelante un proyecto creativo
Cualquier cosa que le haga sentirse feliz es buena para su corazón. Sentirse feliz es importante. Tómese algún tiempo para preguntarse cuales son las cosas y las personas que le dan alegría a su vida.
Las afirmaciones que se recomiendan mientras enciende su vela con la runa del amor son las siguientes:
Dejo que el amor llegue a mi vida y me llene de felicidad y alegría. El amor es para todos. Abro mi corazón y acepto a los demás como son. Desecho mi dolor y perdono mi pasado. Soy libre para amar. Comparto mi amor con todos los que lo aceptan. Acepto el amor de todos los que lo ofrezcan. Me amo y me acepto tal como soy. Soy perfectamente yo mismo y amo al ser que sé que soy. El amor es el centro de mi vida. Opto por amar. El amor me sana y libera mi espíritu.
Otra consideración importante respecto al amor, es saber con que arquetipo estamos conduciéndonos. Con el arquetipo funcional: el amante o con el disfuncional: el actor o la actriz.
Los arquetipos constituyen una proyección universal de los pensamientos y emociones colectivas de la humanidad, llamados comúnmente el inconsciente colectivo. Nos proporcionan modelos de aquello que somos, y de aquello en lo que esperamos convertirnos.
Arquetipo disfuncional: El actor. Enmascara las heridas personales jugando a estar enamorados; una experiencia muy distinta de la de amar verdaderamente a alguien. Su camino es el de una actividad teórica y cerebral, sin poner corazón y alma en la relación. Rechazan la intimidad, demostrando su miedo a mirar en su interior. Un ejemplo común de esta personalidad es el individuo dependiente que busca en el exterior el amor que ansía, engañándose a sí mismo al creer que sus heridas se curan si encuentra a alguien de quien obtener fuerza, sin embargo, el miedo a ser traicionado, sabotea cualquier posibilidad de felicidad auténtica con otro.
Arquetipo funcional: el amante. Tiene la capacidad de amarse a sí mismos incondicionalmente. Como no necesitan que las otras personas los mantengan a flote, abren libremente su corazón y comparten con los demás la aceptación sí mismos. Son generosos y libres de espíritu, se ofrecen sinceramente a los demás, porque saben que el núcleo de su ser está seguro.