Runa de color verde. Su forma nos recuerda un recipiente que es llenado constantemente y bendecido por la abundancia y que a su vez cuenta con tres apoyos para que aquello que recibamos sea repartido con sabiduría y que no nos haga perder la estabilidad. Los amuletos rúnicos siempre muestran equilibrio y recuerdan el flujo constante de dar y recibir a nosotros mismos y a la colectividad. Nos recuerda que hay que compartir de lo que se recibe y siempre habrá mas.
Este amuleto borra programaciones que impiden ser uno con la abundancia. Elimina la culpa por sentirse próspero. Y reintegra el concepto de que un don requiere otro don, y que siempre debe resarcirse por lo que se recibe. Este concepto procurará abundancia integral, por que la riqueza material sin capacidad de gozo, resulta una abundancia parcial.
¿Cómo y cuando utilizar la runa de la prosperidad?
En sus trabajos de visualización vea como este recipiente se llena de oro y llega a los tres niveles de sus apoyos que representan las áreas física mental y espiritual del individuo. Encienda una vela diariamente por 15 minutos en su área de prosperidad. Tenga un amuleto en su caja registradora. Se recomienda usarla en su chequera o cartera.
La Prosperidad: Al tratar el tema de la prosperidad es importante analizar dos aspectos:
1) Si se cuenta con la suficiente energía para generar riqueza, que se deriva del grado de responsabilidad que tenemos por nuestros actos y de nuestra capacidad de satisfacer nuestras necesidades.
2) Si nos sentimos merecedores de vivir prósperamente. Lo que se deriva del hecho de vivir o no con un argumento de mártir.
Para abordar el primer punto, es urgente restablecer la conexión con la tierra y recuperar la base del ser. Una vez centrado, iniciará el proceso de responsabilizarse sobre los propios actos y sus consecuencias. Este hecho que pudiera parecer temerario, es altamente liberador y sanador.
Cuando descubrimos que somos el problema o lo hemos creado; también somos la solución o esta en nuestras manos resolver el problema. Actuar de esta manera nos permite acumular mayor energía que podemos transformar en prosperidad.
A continuación planteamos una serie de afirmaciones para lograr restablecer el dialogo interno y contar con mayor energía:
Afirmo que soy fuerte y capaz de manejar cualquier situación. Estoy agradecido por esta oportuidad de expresarme y crecer. En este momento me siento bien conmigo mismo. Me respeto a mí mismo todo el tiempo. Ahora estoy haciendo lo mejor posible por mí mismo. Me desprendo de todos los sentimientos negativos que me estan impidiendo ser felíz y libre. Perdono y me libero del pasado y vivo el aquí y el ahora. Acepto la responsabilidad por lo que soy y por cómo es mi vida. No soy una víctima. Estoy en el camino de luz que es rico en experiencia personal. Amo y protejo a mi hijo interior. Asumo el cuidado de mí mismo todo el tiempo. Confío en mí para saber lo que es necesario para mi propio bien y para mi mayor goce. Afirmo que soy capaz de asumir la responsabilidad de cuidar de mí mismo en todos los sentidos. Me escucho a mí mismo y respeto todas mis necesidades. Me libero de todas las dudas y temores que bloquean el camino para que el amor y la abundancia vengan a mi vida.
Una vez liberados de la creencia de ser víctimas de las circunstancias y de los demás y aprender a conocer y satisfacer nuestras propias necesidades, estamos listos para abordar el segundo obstáculo: el merecimiento o la inclinación a vivir como mártires.
La vida de los mártires esta llena de sufrimiento. Son incapaces de realizar los cambios necesarios para modificar sus actitudes negativas y su energía se queda estancada.
Vivimos en una sociedad que premia al mártir. "una buena mujer tiene que ser sufrida y abnegada", "los ricos no son felices". Pareciera que la riqueza y el gozo son el premio solo para aquellos que sufren, pero en realidad es para aquellos que se sienten merecedores y que lo disfrutan sin culpa.
A continuación aportamos algunas afirmaciones, que permitirán la transformación a seres creativos y felices. Sé que soy merecedor de que me den las cosas que necesito. Me libero del sacrificio en mi vida. Hago lo que elijo hacer por mi propio bienestar y felicidad. Opto por amarme a mí mismo incondicionalmente en todo momento. Tengo derecho a la felicidad, la salud y el gozo de la vida. Reconozco mis errores y reafirmo mi autoestima. Merezco lo mejor para mi vida. Estoy feliz y contento todo el tiempo. Nada me puede enfurecer a menos que yo lo permita. Amo ser quien soy. Soy lo suficiente y hago lo suficiente. Me doy permiso para disfrutar totalmente de todo lo que hago.